jueves, agosto 28, 2014

Maravillas de nuestra tierra - SAMABAJ "Ciudad Perdida en el Tiempo"



A continuacion te presento parte del Documental realizado por NatGeo, llamado “Atlántida Maya: Historia sumergida” (“Mayan blue”, título en inglés), el cual relata los vestigios arqueológicos encontrados en las profundidades del Lago de Atitlán.
Esta Atlántida Maya es una ciudad colapsada de Samabaj, la cual fue descubierta por el guatemalteco Roberto Samayoa mientras buceaba. Encontró fragmentos de cerámica y “elementos extraños”, lo cual despertó su inquietud por descubrir de qué se trataba. En las profundidades del hermoso Lago de Atitlán halló una ciudad aparentemente perdida, la cual ha estado ahí por cientos de años.
“Atlántida Maya: Historia Sumergida” realiza un recorrido por este antiguo lugar. Explora la visión maya, mitología y cosmos. Este hallazgo replantea todo lo que la comunidad científica conocía sobre la antigua cultura, supuestamente.
El documental será transmitido el 29 de agosto a las 19:00 horas y, finalmente, el 30 de agosto a las 20:00 horas. tiempo Guatemala.

jueves, julio 24, 2014

El carretón de la muerte

El Carretón de la muerte o El carro de la muerte es una leyenda que no solo aparece en Guatemala, sino en otros muchos países. Se trata de un carro que aparece durante la noche anunciando la muerte de alguna persona. También se dice que aparca enfrente de las casas y se lleva al fallecido.
En uno de los muchos relatos que se pueden escuchar en Guatemala, sobre el carro de la muerte puede ser muy parecido al siguiente:



Llegada la media noche, muchas personas del Centro Histórico escuchan el roce de las ruedas de una carreta con el suelo. Hay quienes aseguran han oído hasta relinchar a los caballos.Cuando la curiosidad hace que las personas vayan a ver, no ven nada, aunque escuchan y hay quienes dicen sienten un aire extraño que pasa sobre sus cabezas porque este carretón no roza el piso sino que vuela... La gente prefiere quedarse en su casa y solo escucharlo pasar porque dicen que en ese carretón nos iremos todos, el día que la muerte decida trasladarnos al mas allá.
Cuenta la leyenda que el carro de la muerte no era popular únicamente en Guatemala, sino en muchos países más. Esta se trataba de un carro que aparecía durante las noches y anunciaba la muerte de alguna persona. También cuentan que se paqueaba frente a las casas y se llevaba al fallecido.


A continuación otro relato de un encuentro con el carro de la muerte en Guatemala:

Después de un largo y arduo día de trabajo en el campo, Mario se dirigía a su casa en la ciudad. Ya casi anochecía y caminaba de prisa. Poco antes de llegar a su casa escuchó el sonido de un carruaje muy cerca, lo que era muy normal en aquella época, pero este sonido era diferente, sintió mucho temor. Corrió y decidió esconderse en el parque, detrás de los árboles. El sonido del carruaje se escuchaba cada vez más cerca, pero a la vez daba la impresión de que nunca llegaba y la espera se hacía interminable.

Sin darse cuenta, Mario pasó la noche en el parque. De repente, despertó por el frío que sintió y recordó lo ocurrido la noche anterior y en ese momento pensó que temerle a un carruaje había sido algo absurdo. Se levantó y fue a su casa.Los días pasaron y Mario no podía olvidar lo ocurrido, así que decidió contárselo a un amigo.

Al escucharlo el amigo también le compartió lo que contaba la gente al respecto. “Dicen que por las noches se escuchaba a un carruaje ir a toda velocidad y que iba recogiendo a la gente que moría, era conocido como El Carruaje de la Muerte”. Al finalizar el relato añadió: “Posiblemente todo esto es un invento de la gente, no hay que hacer caso”.

Mario no se quedó tranquilo y junto con su amigo decidieron esperar esa noche, al carruaje y así confirmar si los rumores eran ciertos.

Se encontraban en parque bajo la noche fría y solitaria cuando comenzaron a escuchar el sonido de un carruaje. Poco a poco pudieron verlo, cada vez más cerca. Y en efecto, se trataba de un carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido completamente de negro.
Igual que la primera vez, el carruaje tardaba en llegar hasta donde ellos se encontraban.

Cuando por fin el carruaje estaba frente a ellos, el conductor los observo fijamente y ambos hombres se desmayaron. A la mañana siguiente, despertaron de frío y desde entonces, tanto Mario como su amigo, se esconden donde pueden cada vez que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por las noches.


Referencias:

Saludos desde Guatemala 

miércoles, julio 23, 2014

La Tatuana

Es uno de los personajes guatemaltecos más tradicionales, “La Tatuana” o “Manuelita La Tatuana” trasciende dentro de las leyendas criollas guatemaltecas, puesto que a diferencia de otros personajes es una proyección folklórica netamente guatemalteca. 

Algunos autores ubican los orígenes de éste personaje en la época de traslado de la Capital de Santiago de los Caballeros (Antigua Guatemala) a la Ciudad de Guatemala de La Asunción, actual capital de Guatemala.  Se le conoce en algunos relatos, como una anciana de personalidad misteriosa y lúgubre, con una mirada profunda y con conocimientos avanzados de hechicería y magia negra. Recorría los pueblos de Guatemala para realizar “trabajitos” de magia para hacer favores a la gente y así sobrevivir a la paupérrima situación en la que vivía.

En otras historias, es mencionada como una señorita de muy buen aspecto, de ojos negros brillantes, mirada profunda y un precioso cabello largo y negro, que se ceñía a su linda figura recogido en dos enormes trenzas.

Según Miguel Ángel Asturias en su libro “Leyendas de Guatemala”, Manuela era una esclava que fue adquirida por un anciano con vastos conocimientos esotéricos. Más que su esclava, se convirtió en su alumna, aprendiendo con él muchos hechizos y curaciones. El viejo le tomó mucho aprecio a Manuela y la liberó tatuándole con la uña un barco en el brazo, para que a través de éste pudiera escapar de cualquier peligro y nunca fuera puesta en cautiverio. De ésta manera, Manuela puede escapar de cualquier prisión dibujando el barco en la pared en el cual se esfuma por los aires hasta que desaparece por completo, dejando únicamente un fuerte olor a azufre.

Se dice que en una de las paredes de las bartolinas del Palacio de Gobierno de la Nueva Guatemala de la Asunción, se podía ver el barco que en una ocasión pintó Manuelita, antes de que el edificio fuera destruido por los terremotos de 1,917 – 1,918.


Cuentan que hace muchos años, en la época colonial, hubo en Guatemala una joven y bella mujer de origen mulato a la que llamaban Tatuana, que disfrutaba con los placeres de la carne y con los placeres del lujo, los cuales no estaban bien vistos en una sociedad recatada y religiosa. 

Así pues, se acusó a la joven de brujería y de hacer maleficios para conseguir a los hombres. Se le acusó de codicia y de no seguir los preceptos de la iglesia. Por todas estas razones fue juzgada por el tribunal de la Santa Inquisición, y fue condenada a muerte. 

La Tatuana se negó a recibir la gracia de confesión de sus pecados antes de morir. Cuentan, que la noche anterior a su muerte, pidió como última gracia un trozo de carbón, unas velas y unas rosas blancas. 

Con estas tres cosas hizo en la celda una especie de altar donde realizó una hechicería. 
Con el carbón pintó en la pared una gran barca mientras recitaba conjuros, y se dice que se presentó ante ella el mismo demonio. 

El demonio le sacó de la celda montada en la barca que había pintado en la pared, se dice que todavía se la puede ver en los días que caen grandes aguaceros....


EL MAESTRO Almendro tiene la barba rosada, fue uno de los sacerdotes que los hombres blancos
tocaron creyéndolos de oro, tanta riqueza vestían, y sabe el secreto de las plantas que lo curan todo,
el vocabulario de la obsidiana - piedra que habla - y leer los jeroglíficos de las constelaciones. 

Es el árbol que amaneció un día en el bosque donde está plantado, sin que ninguno lo sembrara, come si lo hubieran llevado los fantasmas.  El árbol que anda...  El árbol que cuenta los años de cuatrocientos días, por las lunas que ha visto como todos los árboles, y que vino ya viejo del Lugar de la Abundancia. Al llenar la luna del Búho-Pescador (nombre de uno de los veinte meses del año de cuatrocientos días), el Maestro Almendro repartió el alma entre los caminos. 

Cuatro eran los caminos y se marcharon por opuestas direcciones hacia las cuatro extremidades del cielo. La negra extremidad: Noche sortílega. La verde extremidad: Tormenta primaveral. La roja extremidad: Guacamayo o éxtasis de trópico. La blanca extremidad: Promesa de tierras nuevas. Cuatro eran los caminos.

- ¡Caminín! ¡Caminito!... 
- dijo al Camino Blanco una paloma blanca, pero el Caminito Blanco no la oyó. 
Quería que le diera el alma del Maestro, que cura de sueños. 
Las palomas y los niños padecen de ese mal.
- ¡Caminin! ¡Caminito!... 
- dijo al Camino Rojo un corazón rojo; pero el Camino Rojo no lo oyó. 
Quería distraerlo para que olvidara el alma del Maestro. 
Los corazones, como los ladrones, no devuelven las cosas olvidadas.

- ¡Caminin! ¡Caminito!... 
- dijo al Camino Verde un emparrado verde, pero el Camine Verde no lo oyó. 
Quería que con el alma del Maestro le desquitase algo de su deuda de hojas y de sombra.

¿Cuántas lunas pasaron andando los caminos?
El más veloz, el Camino Negro, el camino al que ninguno habló en el camino, se detuvo en la ciudad, atravesó la plaza y en el barrio de los mecaderes, per un ratito de descanso, dio el alma del Maestro al Mercader de Joyas sin precio. 

Era la hora de los gatos blancos. Iban de un lado a otro. 
¡Admiración de los resales! 
Las nubes parecían ropas en los tendederos del cielo. 
Al saber el Maestro lo que el Camino Negro había hecho, tomó naturaleza humana nuevamente, desnudándose de la forma vegetal en un riachuelo que nacía bajo la luna ruboroso come una flor de almendro, y encaminóse a la ciudad.

Llegó al valle después de una jornada, en el primer dibujo de la tarde, a la hora en que volían los rebaños, conversando a los pastores, que contestaban monosilábicamente a sus preguntas, extrañados, come ante una aparición, de su túnica verde y su barba rosada.

En la ciudad se dirigió a Poniente. 
Hombres y mujeres rodeaban las pilas públicas. 
El agua sonaba a besos al ir llenando los cántaros. 
Y guiado por las sombras, en el barrio de los mercaderes encontró la parte de su alma vendida por el Camino Negro al Mercader de Joyas sin precio. 
La guardaba en el fondo de una caía de cristal con cerradores de oro. 
Sin perder tiempo se acercó al Mercader, que en un rincón fumaba, a ofrecerle por ella cien arrobas de perlas. El Mercader sonrió de la locura del Maestro. 
¿Cien arrobas de perlas? 
¡No, sus joyas no tenían precio!

El Maestro aumentó la oferta. Los mercaderes se niegan hasta llenar su tanto. 
Le daría esmeraldas, grandes come maíces, de cien en cien almudes, hasta formar un lago de esmeraldas. 
El Mercader sonrió de la locura del Maestro. 
¿Un lago de esmeraldas? ¡No, sus joyas no tenían precio! 
Le daría amuletos, ojos de namik para llamar el agua, plumas contra la tempestad, mariguana para su tabaco...
El Mercader se negó. ¡Le daría piedras preciosas para construir, a medio lago de esmeraldas, un palacio de cuento! El Mercader se negó. Sus joyas no tenían precio, y, además ¿a qué seguir hablando? 
-, ese pedacito de alma lo quería para cambiarlo, en un mercado de esclavas, por la esclava más bella. Y todo fue inútil, inútil que el Maestro ofreciera y dijera, tanto como lo dijo, su deseo de recobrar el alma. Los mercaderes no tienen corazón. Una hebra de humo de tabaco separaba la realidad del sueño, los gatos negros de los gatos blancos y al Mercader del extraño comprador, que al salir sacudió sus sandalias en el quicio de la puerta. El polvo tiene maldición.

Después de un año de cuatrocientos días 
- sigue la leyenda 
- cruzaba los caminos de la cordillera el Mercader. 
Volvía de países lejanos, acompañado de la esclava comprada con el alma del Maestro, del pájaro flor, cuyo pico trocaba en jacintos las gotitas de miel, y de un séquito de treinta servidores montados.
- ¡No sabes 
- decía el Mercader a la esclava, arrendando su caballería
- cómo vas a vivir en la ciudad! 
¡Tu casa será un palacio y a tus órdenes estarán todos mis criados, yo el último, si así lo mandas tú!

- Allá 
- continuaba con la cara a mitad bañada por el sol, 
- todo será tuyo. 
¡Eres una joya, y yo soy el Mercader de Joyas sin precio! 
¡Vales un pedacito de alma que no cambié por un lago de esmeraldas!... 

En una hamaca juntos veremos caer el sol y levantarse el día, sin hacer nada, oyendo los cuentos de una vieja mañosa que sabe mi destino. 
Mi destino, dice, está en los dedos de una mano gigante, y sabré el tuyo, si así lo pides tú. 
La esclava se volvía al paisaje de colores diluidos en azules que la distancia iba diluyendo a la vez. 
Los árboles tejían a los lados del camino una caprichosa decoración de guipil. 
Las aves daban la impresión de velar dormidas, sin alas, en la tranquilidad del cielo, y en el silencio de granito, el jadeo de las bestias, cuesta arriba, cobraba acento humano. 

La esclava iba desnuda. Sobre sus senos, hasta sus piernas, rodaba su cabellera negra envuelta en un solo manojo, como una serpiente. El Mercader iba vestido de oro, abrigadas las espaldas con una manta de lana de chivo. Palúdico y enamorado, al frío de su enfermedad se unía el temblor de su corazón. Y los treinta servidores montados llegaban a la retina como las figuras de un sueño. 

Repentinamente, aislados goterones rociaron el camino, percibiéndose muy lejos, en los abajaderos, el grito de los pastores que recogían los ganados, temerosos de la tempestad. Las cabalgaduras apuraron el paso para ganar un refugio, pero no tuvieron tiempo: tras los goterones, el viento azotó las nubes, violentando selvas hasta llegar al valle, que a la carrera se echaba encima las mantas mojadas de la bruma, y los primeros relámpagos iluminaron el paisaje, come los fogonazos de un fotógrafo loco que tomase instantáneas de tormenta.

Entre las caballerías que huían como asombros, rotas las riendas, ágiles las piernas, grifa la crin al viento y las orejas vueltas hacia atrás, un tropezón del caballo hizo rodar al Mercader al pie de un árbol, que, fulminado por el rayo en ese instante, le tomó con las raíces como una mano que recoge una piedra, y le arrojó al abismo. En tanto, el Maestro Almendro, que se había quedado en la ciudad perdido, deambulaba como loco por las calles, asustando a los niños, recogiendo basuras y dirigiéndose de palabra a los asnos, a los bueyes y a los perros sin dueño, que para el formaban con el hombre la colección de bestias de mirada triste.

- ¿Cuántas lunas pasaron andando los caminos?... - preguntaba de puerta en puerta a las gentes, que cerraban sin responderle, extrañadas, como ante una aparición, de su túnica verde y su barba rosada. Y pasado mucho tiempo, interrogando a todos, se detuvo a la puerta del Mercader de Joyas sin precio a preguntar a la esclava, única sobreviviente de aquella tempestad:

- ¿Cuántas lunas pasaron andando los caminos?...
El sol, que iba sacando la cabeza de la camisa blanca del día, borraba en la puerta, claveteada de oro y plata, la espalda del Maestro, y la cara morena de la que era un pedacito de su alma, joya que no compró con un lago de esmeraldas.
- ¿Cuántas lunas pasaron andando los caminos!...

Entre los labios de la esclava se acurrucó la respuesta y endureció como sus dientes. 
El Maestro callaba con insistencia de piedra misteriosa. Llenaba la luna del Búho-Pescador. 
En silencio se lavaron la cara con los ojos, al mismo tiempo, como dos amantes que han estado ausentes y se encuentra de pronto.

La escena fue turbada por ruidos insolentes. 
Venían a prenderles en nombre de Dios y el Rey, por brujo a él y por endemoniada a ella. 
Entre cruces y espadas bajaron a la cárcel, el Maestro con la barba rosada y la túnica verde, y la esclava luciendo las carnes que de tan firmes parecían de oro.

Siete meses después, se les condenó a morir quemados en la Plaza Mayor. 
La víspera de la ejecución, el Maestro acercóse a la esclava y con la uña le tatuó un barquito en el brazo, diciéndola:
- Por virtud de este tatuaje. 
Tatuana, vas a huir siempre que te halles en peligro, como vas a huir hoy. 
Mi voluntad es que seas libre como mi pensamiento; traza este barquito en el muro, en el suelo, en el aire, donde quieras, cierra los ojos, entra en él y vete...
¡Vete, pues mi pensamiento es más fuerte que ídolo de barro amasado con cebollín!
¡Pues mi pensamiento es más dulce que la miel de las abejas que liban la flor del suquinay!
¡Pues mi pensamiento es el que se torna invisible!

Sin perder un segundo la Tatuana hizo lo que el Maestro dijo: trazó el barquito, cerró los ojos y entrando en él - el barquito se puso en movimiento-, escapó de la prisión y de la muerte.

Y a la mañana siguiente, el día de la ejecución, los alguaciles encontraron en la cárcel un árbol seco que tenia entre las ramas dos o tres florecitas de almendro, rosadas todavía.






Referencias: 
Libro Leyendas de Guatemala, Míguel Ángel Asturias


martes, junio 17, 2014

El Cerrito del Carmen, Guatemala

El Cerrito del Carmen es una fantástica referencia histórica, para comprender con precisión y poder visualizar con mayor claridad,¿cómo era el lugar que actualmente ocupa la ciudad de Guatemala?



Este es un bello lugar y por excelencia es uno de los más antiguos y se encuentra entre los monumentos coloniales de Guatemala, es un lugar interesante y posee una atracción excepcional. Principalmente no es admirado por su magnitud como otros monumentos religiosos de la época, sino por la sobriedad, la sencillez, la armonía de todo el conjunto arquitectónico y sobre todo la historia que encierra.


Está ubicado en lo que es actualmente la 12 Avenida y 1ª calle de la zona 1, ciudad capital de Guatemala, su historia se remonta al año 1620 cuando Juan de Corz llega a Guatemala con una imagen de Nuestra Señora del Carmen, otorgada por la Superiora de las Carmelitas Descalzas de la Ciudad de Ávila, España, con el encargo de construirle una capilla en el nuevo continente, según la historia cuando Juan les preguntó dónde debía instalar a la Virgen, éstas le indicaron: “Ella misma determinará el sitio donde desea ser venerada. Además, agregaron que Santa Teresa les había expresado que donde fuera venerada esa imagen surgiría una gran ciudad”.





Declarado Santuario Mariano, el Cerrito del Carmen es reconocido a través de la historia como el comienzo de la construcción de la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776.  Este santuario tiene un valor adicional, porque fue el punto de inicio desde donde se trazó la ciudad, cuando se trasladó del Valle de Panchoy al Valle de la Ermita, hoy 1ª calle y 12 Avenida de la zona 1. En la cumbre del Cerro se levanta la Santa Ermita dedicada a Nuestra Señora del Carmen, a sus pies se encuentra la ciudad de Guatemala, que ocupa una extensa llanura llamada actualmente Valle de la Ermita o de la Virgen, pero que anteriormente se le conocía como Valle de las Vacas. 





Según los expertos en la materia la iglesia no se puede ubicar dentro de un estilo particular, debido a que es una iglesia muy propia, casi única en su estilo. Posee unos elementos barrocos, típicos de las construcciones de esa época, pero mantiene su identidad con unas líneas esenciales que la distinguen de otros edificios, la sobriedad es su nota dominante característica. Mide 25m de largo y 9 m de ancho, Tiene una sola puerta de entrada. 

Posee elementos barrocos, se compone de tres cuerpos o pisos, semejantes a los del retablo del altar mayor ubicado en el interior de la iglesia.


  • El primer de los cuerpos de abajo para arriba, ocupa la puerta de ingreso y tiene dos nichos con las imágenes de Santa Teresa de Jesús y el Profeta Elías.
  • El segundo cuerpo se compone de un ventanal rectangular con dos nichos y las imágenes de San Juan de la Cruz y de Santa Maria Magdalena de Pazzi. c) El tercer de los cuerpos tiene al centro una ventana abierta y alargada con una campana de tamaño regular, para los dobles, a sus lados no hay nichos con santos por quedar reducido el espacio.


Aunque todas las iglesias de la Ciudad de Guatemala tienen similitudes y diferencias, la Iglesia del Cerrito del Carmen posee un estilo que la distingue de una manera única, las torres que escoltan la fachada y el torreón del frente tienen detalles de fortaleza militar.







Los lados de la fachada están engalanados por dos torres enigmáticas ya que en el edificio no llevan una función estructural sino de adorno. En el extremo superior las torres presentan almenas, minaretes y bocas de cañón simuladas: esto da al templo una cierta apariencia de construcción feudal y militar, a los lados externos de la iglesia tiene 5 contrafuertes posiblemente añadidos a la estructura original de 1730 después de los terremotos de 1917-18, para dar mayor soporte y estabilidad a toda la construcción.


En el interior del templo lo más impresionante lo constituye el retablo mayor que es uno de los mejores trabajos barrocos que existen en Guatemala, posee competentes de orfebrería religiosa del siglo XVIII. Se compone de tres niveles o cuerpos bien dispuestos, todos convergentes hacia el nicho de la Patrona que en ocupa el lugar central. El retablo tiene varios cuadros con buenas pinturas de autores desconocidos colocados entre vistos marcos finamente tallados.



  • Los cuadros del primer cuerpo a la derecha e izquierda de la Patrona, representan a San Joaquín y a Santa Ana, los padres de la Virgen Maria.
  • En el segundo cuerpo, en tamaño menor, encontramos a dos mujeres carmelitas que corresponden a Santa Joana y a Santa Cirila.
  • En el cuadro de arriba, en el centro del tercer cuerpo, corresponde a San José con el Niño Dios en los Brazos, a sus lados están otras dos carmelitas, Santa Ángela y Santa Teresa del Niño Jesús

La Patrona es Nuestra Señora del Carmen  es colocada en un nicho que ocupa el lugar central, se encuentra dentro de un camarín de madera dorada, la imagen mide 44 cm de alto, en su forma original es de madera, incluyendo el ropaje y el manto, está revestida de placas de plata trabajada a cincel y a buril que le cubren el hábito y el manto, está de pie sobre un pedestal de plata, muestra en su pecho el escudo carmelita incrustado de rubíes y brillantes, de sus oídos cuelgan dos aretes de oro y perlas finas, en su cabeza resplandece una corona de piedras preciosas, un tocada y una capa la cubren, mientras que de las manos ligeramente extendidas penden dos escapularios.




Debajo de sus brazos y del manto, junto a ella están de pie cuatro pequeñas imágenes de carmelitas, dos hombres a la derecha y dos mujeres a la izquierda, las cuatro pequeñas imágenes tienen las manos juntas en una actitud estática expresan sentirse amparados por la Madre del Santo Carmelo, una gloria de plata sobredorada con rayos, chispas, querubines y cruces otorga esplendo a la imagen, bajo sus pies tiene una peana revestida de chapas de plata con la luna al centro, en dicha peana aparece grabado el nombre de Simón Vásquez, el platero que realizó el trabajo de la peana a mediados del siglo XIX. En el pedestal, un cajón cuadrado de madera, que está forrado con láminas de plata, En conclusión es una obra finísima de estilo manierista de la platería española de la segunda mitad del siglo XVI.

El 19 de abril de 2001, la imagen fue robada de la iglesia y fue recuperada en febrero de 2003. Durante el tiempo que estuvo desaparecida permaneció en una aldea de Tecpán, Chimaltenango, en casa de una familia que la encontró tirada en una cuneta de la carretera Panamericana.

Tuvo que estar un año en los talleres de restauración del Ministerio de Cultura y Deportes, ya que le faltaba parte de los dedos y de la nariz, además, tenía grietas y fisuras que hicieron que perdiera su policromía, también estaba deteriorado el vestido de plata y oro, y habían desaparecido algunas piezas, como la corona, la mantilla y uno de los escapularios, que fueron reemplazadas.

El Campanario está ubicado al costado derecho de la iglesia. Se trata de una torre cuadrada y chata, con paredes gruesas y bien asentadas para resistir las sacudidas de los terremotos. Del campanario cuelgan 4 campanas que llevan las siguientes fechas de fundición: 1748, 1872, 1921, 1925. La campana de 1748 es la más antigua y se le conoce como, “La Encarnación” ya que dicho nombre aparece grabado en la inscripción que lleva. La campana de 1872 es la más pequeña, se llama “La Volteadora”, porque no es inmóvil y puede dar vuelta sobre sí misma, fue fundida por Juan Klee.

La campana de 1921, fue fundida por Timoteo Gómez Siena y se le conoce como “La Libertad”, ya que conmemora el primer centenario de la Independencia y alrededor de la campana lleva grabados los bustos en alto relieve de los trece ciudadanos que intervinieron en la redacción del Acta de Independencia.

La campana de 1925, al igual que la precedente fue fundida por Timoteo Gómez, y se le llama “La Carmela”, ya que fue dedicada a la Virgen del Cerrito del Carmen.

El Torreón o La Redonda está situado frente a la fachada de la iglesia y en el centro de su atrio. Se trata de una construcción redonda no muy elevada, pero bien proporcionada y en armonía con su entorno. Tiene parecido con un Atalaya, a un fortín o a un establecimiento militar, sin embargo con la milicia y la defensa el torreón no tiene nada que ver.

Fue construido junto a la Ermita con dos finalidades: Una es práctica y la otra religiosa. Práctica se dice porque el torreón se compone de dos cuerpos, en el cuerpo inferior hay una puerta angosta que lleva a una pequeña habitación, en donde vivió por más de medio siglo el mayordomo Juan José Morales, “El Reconstructor” Finalidad religiosa, porque en la parte alta del torreón, justamente el lado que mira a la iglesia se encuentra una preciosa hornacina donde está representada la Santa Trinidad rodeada de querubines y además en la cúspide del torreón originalmente se levantaba una cruz de madera, tan grande que podía ser vista desde muy lejos.


Lo anterior fue una breve reseña de lo que a sido El Cerrito del Carmen y el papel que ha jugado a lo largo de la historia de la Ciudad de guatemala, a continuación se presentan algúnos videos con mas detalle de su historia, así como de aparecidos y que de vez en cuando rondan el lugar, que lo ha convertido en un sitio enigmático y misterioso.


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Colaboración, referencias y créditos de los siguientes sitios consultados, gracias por su aporte: 

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