lunes, mayo 27, 2013

Semuc Champey Paraíso Tropical

En esta ocasion comparto  un poco de lo bello de mi Hermosa Tierra..

Semuc Champey es un paraíso natural localizado en el municipio de Lanquín del departamento de Cobán Alta Verapaz a una distancia aproximada de 290 kilómetros de la ciudad de Guatemala. Champey como popularmente se le conoce es sin lugar a dudas uno de los lugares más bellos que posee Guatemala.


Semuc Champey en lengua Q´eqchi´ significa Semuc= se esconde; Cham= hondo; Pec=piedra lo que en conjunto significa “Se esconde en las profundidades o en la piedra”. Está rodeada de bosque tropical en donde tiene un papel protagonico el río Cahabon, Semuc Champey cuenta con una enorme riqueza ecológica, entre las que se identifican diferentes especies de aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces, su topografía se forma de una serie de piletas o pozas, de aguas de color verde turquesa y aspecto cristalino que en conjunto forman un paisaje de belleza indescriptible que solo puede ser superado por la sensación de experimentar y disfrutarlo personalmente.

La calma de sus aguas reconforta el alma y llena de paz, para aquellos espíritus aventureros que no se conforman con este regalo pueden descender por debajo de algunas formaciones rocosas e ingresar a cavernas que atreves del tiempo la naturaleza ha ido creando.





Saludos desde GuateMaya.

Via: http://dmyguate.wordpress.com y su post Semuc Champey

martes, mayo 31, 2011

Cambio de sitio

Hola amigo, a continuacion te comparto esta informacion que creo es muy importante para todos los seguidores de este pequeño sitio, les comento que por razones de administracion  el contenido  de este sitio lo he migrado a un nuevo sitio el cual se llama 




dmyguate.wordpress.com
 
En este nuevo sitio seguiré publicando mas acerca de mi bella tierra, espero puedas seguirme por este medio,No olvides de darle un click a nuestros patrocinadores de HisotirasDeGuate como DMyGuate, ya que sin ellos no fuera posible el mantenimiento de estos sitios...!!

Bendiciones para todos...!!
Saludos DMyGuate...!!!

miércoles, marzo 02, 2011

Saludos

Hola amigo gusto de saludarte, Bienvenido a este tu espacio...

A todos mis paisanos que están en el extranjero, quiero decirles que es bueno saber que de una manera sencilla la información publicada aquí les ayude a recordar viejos tiempos y sobre todo hacerlos sentir mas cerca de su casa de su tierra...!!!



jueves, agosto 31, 2006

Si te identificas con esto, Seguro nacimos en el mismo lugar... guate

- Levantarse corriendo para ir a trabajar porque te agarró la tarde.
- A lo mucho, desayunar una taza de café.
- Llegar al trabajo cinco minutos tarde o 1/2 hora más temprano de la hora de entrada.
- Trabajar de sol a sol.
- Salir corriendo del trabajo para llegar por lo menos al segundo período de la U.
- Llegar a la U y darte cuenta que no había clases y aprovechar ese momento para ir a fregar con los cuates con los que te ves todos los días pero fregar como que fuera la primera vez que los ves.
- Entrar tardísimo a tu casa, con ganas de todo pero sin tiempo para nada.
- Esperar el miércoles para ir al cine 2x1 o esperar que sea jueves para pedir pizza 2x1.
- Hacer parranda cualquier día de la semana sabiendo que al otro día hay que trabajar.
- Juntar dinero toda la semana para recargar tu celular el día de promoción DOBLE CARGA.
- Tener el celular más caro que pudiste comprar y guardártelo en el lugar más recóndito para que no te lo roben en la camioneta.
- Mojar la champurrada en el café.
- Comer pan con queso, con frijoles o con mantequilla.
- Creer en nuestra selección de fútbol aunque ya sepamos el final de...JUGARON COMO NUNCA...(el resto todos lo sabemos)
- Aplaudirle o hacer venia a nuestros queridos "Ricardo Arjona, Jaime Viñals, Heidi"... y a todos los grandes de Guate.
- Repetir orgullosamente que Nuestro Himno es el mejor del mundo aunque apenas nos sabemos las estrofas.
- Almorzar caldo de res los domingos escuchando marimba.
- Esperar el 15 de septiembre para los desfiles y ni salís a verlos ese día porque siempre llueve el 15 de septiembre.
- Planificar todo un mes irte al puerto y el mero dia nadie va porque ese día llovió.
- Preguntar lo evidente "¿hasta ahorita estás viniendo?" "Ala, ¿te mojaste?"
- También afirmar lo evidente y lo repetís tanto como que con repetirlo fuera a cambiar... Que frío va mucha" "Ala, que calor" "Hoy si está lloviendo fuerte va"... y cada uno que entra al lugar en donde estás lo vuelve a decir como si nadie supiera.....
- Sin faltar nuestro vocabulario que muchos envidian "Verdá que si, simón, pajas, nel, casacas, puchis, muchá, híjoles, tu cara, vayaaaa, cuando?....cuando no?, pué (antes pues, ahora pué), vonós, pilas, chavo, chava, feriado, ya mero, chirís, ishto, patojo, te pago mañana… jajaja!
- Eso, ni olvidar los domingos en la mañana día de iglesia y en la tarde para pasarlo con la familia que apenas miras durante la semana o ir a ver al novio o novia y no puede faltar el típico atol de elote, tostadas, rellenitos, etc. y regresar temprano a la casa para ir a ver la Academia o Bailando por un sueño.
- Acostarse el domingo más tarde que cualquier otro día para el lunes llegar con menos ganas al trabajo...
¿Somos o no somos especiales?
¿Somos o no somos los mejores?

1ro de enero, Día del cariño, Semana Santa (que ya mero se vuelve SEMANAS SANTAS), El día del trabajo, Día de la madre, Día del padre, El día del ejército, 15 de agosto (aunque ni lo celebramos pero asueto es asueto), Día de la Independencia, Día del Niño, Día de los Muertos o de Volar Barrilete, Noche Buena, Navidad, Año Nuevo, Día del lápiz, Día del borrador, día del día, más día de todos los días, la cosa es que siempre encontramos un pretexto para un churrasco, un café o un convivió para ver a los seres más queridos que tenés.
Recuerda también que gracias a los chapines existen aún eventos significativos como La Teletón, La Huelga de Dolores, El Desfile del 15 de septiembre, las diferentes protestas, Huelgas, etc., etc. pregunto de nuevo...

¿Somos o no somos especiales?
¿Somos o no somos los mejores?

La verdad puede que hayan países más bellos o no, puede que haya gente más linda o no, pero dime, ¿como te sentirías estando una noche sola y lluviosa a miles de kilómetros de aquí, talvez en Turquía, China, África o cualquier otro país y de pronto escucharas a lo lejos el dulce sonido de nuestro fruto del hormigo "La Marimba" tocando, Ferrocarril de los Altos o Un Vals para Mi Madre o Luna de Xelajú?
Pregunto de nuevo...
¿Somos o no somos especiales?
¿Somos o no somos los mejores?

Sin duda ser chapín es lo mejor que me ha pasado en la vida, la bendición de vivir en un país que siendo peor que algunos es mucho mejor que otros. Un país donde existe aún la libertad de expresión, de locomoción y de culto, donde aún hay oportunidades y gente deseosa de salir avante.

Bendita sea mi guate, sus tierras, sus costumbres, su gente, sus paisajes...
Guatemala... Tú Nombre Inmortal

miércoles, agosto 09, 2006

El Sombrerón




El sombreron es otra de las leyendas que están muy arraigadas en las costumbres y tradiciones de Guatemala,…. Un día, como a las seis de la tarde, aparecieron en la esquina de la casa de Celina cuatro mulas amarradas. Pasaron por allí dos vecinas y una de ellas dijo: "¡Qué raro! ¿No serán las mulas del sombrerón?". "¡Dios nos libre!" dijo la otra, y salieron corriendo.
A esa hora, Celina comenzaba a dormirse porque ya se sentía muy cansada. Entonces comenzó a oir una música muy bonita y una voz muy dulce que decía: "eres palomita blanca como la flor de limón, sino me das tu palabra me moriré de pasión"
Desde ese día, todas las noches, Celina esperaba con alegría esa música que sólo ella escuchaba. Un día no aguantó la curiosidad y se asomó a la ventana y cual siendo la sorpresa, ver a un hombrecillo que calzaba botitas de piel muy brillante con espuelas de oro, que cantaba y bailaba con su guitarra de plata, frente a su ventana.
Desde entonces, Celina no dejó de pensar en aquel hombrecito. Ya no comía, sólo vivía esperando en momento de volverlo a escuchar. Ese hombresito la había embrujado.
Al darse cuenta los vecinos, aconsejaron a los padres de Celina que la llevaran a un convento para poderla salvar, porque ese hombrecito era el "puritito duende". Entonces Celina, fue llevada al convento donde cada día seguía más triste, extrañando las canciones y esa bonita música. Mientras tanto el hombrecito se volvía loco, buscándola por todas partes. Por fín la bella Celina no soportó la tristeza y murió el día de Santa Cecilisa. Su cuerpo fue llevado a la casa para velarlo. De repente se escuchó un llanto muy triste. Era el sombrerón, que con gran dolor llagaba a cantarle a su amada: "ay...ay... mañana cuando te vayas voy a salir al camino para llevarte el pañuelo de lágrimas y suspiros".
Los que vieron al sombrerón cuentan que gruesas lágrimas rodaban mientras cantaba: "estoy al mal tan hecho que desde aquí mi amor perdí, que el mal me parece bien y el bien es mal para mi". Toda la gente lloraba al ver sus sufrimiento. Y cuentan que para el día de Santa Cecilia, siempre se ven las cuatro mulas cerca de la tumba de Celina y se escucha un dulce canto: "corazón de palo santo ramo de limón florido ¿por qué dejas en el olvido a quien te quiera tanto?"
Y es que se cuenta que el sombrerón nunca olvida a las mujeres que ha querido.
La Leyenda
El sombrerón recorre los portales... En aquel apartado rincón del mundo, tierra prometida a una Reina por un Navegante loco, la mano religiosa había construido el más hermoso templo al lado de la divinidades que en cercanas horas fueran testigo de la idolatría del hombre—el pecado más abominable a los ojos de Dios—, y al abrigo de los tiempo de montañas y volcanes detenían con sus inmensas moles.
Los religiosos encargados del culto, corderos de corazón de león, por flaqueza humana, sed de conocimientos, vanidad ante un mundo nuevo o solicitud hacia la tradición espiritual que acarreaban navegantes y clérigos, se entregaron al cultivo de las bellas artes y al estudio de las ciencias y la filosofía, descuidando sus obligaciones y deberes a tal punto, que, como se sabrá el Día del juicio, olvidábanse de abrir al templo, después de llamar a misa, y de cerrarlo concluidos los oficios...
Y era de ver y era de oír y de saber las discusiones en que por días y noches se enredaban los mas eruditos, trayendo a tal ocurrencia citas de textos sagrados, los más raros y refundidos.
Y era de ver y era de oír y de saber la plácida tertulia de los poetas, el dulce arrebato de los músicos y la inaplazable labor de los pintores, todos entregados a construir mundos sobrenaturales con los recados y privilegios del arte.
Reza en viejas crónicas, entre apostillas frondosas de letra irregular, que a nada se redujo la conversación de los filósofos y los sabios; pues, ni mencionan sus nombres, para confundirles la Suprema Sabiduría les hizo oír una voz que les mandaba se ahorraran el tiempo de escribir sus obras. Conversaron un siglo sin entenderse nunca ni dar una plumada, y diz que cavilaban en tamaños errores.
De los artistas no hay mayores noticias. Nada se sabe de los músicos. En las iglesias se topan pinturas empolvadas de imágenes que se destacan en fondos pardos al pie de ventanas abiertas sobre panoramas curiosos por la novedad del cielo y el sin número de volcanes. Entre los pintores hubo imagineros y a juzgar por las esculturas de Cristos y Dolorosas que dejaron, deben haber sido tristes y españoles. Eran admirables. Los literatos componían en verso, pero de su obra sólo se conocen palabras sueltas.
Prosigamos. Mucho me he detenido en contar cuentos viejos, como dice Bernal Díaz del Castillo en "La Conquista de Nueva España", historia que escribió para contradecir a otro historiador; en suma, lo que hacen los historiadores.
Prosigamos con los monjes...
Entre los unos, sabios y filósofos, y los otros, artistas y locos, había uno a quien llamaban a secas el Monje, por su celo religioso y santo temor de Dios y porque se negaba a tomar parte en las discusiones de aquéllos en los pasatiempos de éstos, juzgándoles a todos víctimas del demonio.
El Monje vivía en oración dulces y buenos días, cuando acertó a pasar, por la calle que circunda los muros del convento, un niño jugando con una pelotita de hule.
Y sucedió...
Y sucedió, repito para tomar aliento, que por la pequeña y única ventana de su celda, en uno de los rebotes, colóse la pelotita.
El religioso, que leía la Anunciación de Nuestra Señora en un libro de antes, vio entrar el cuerpecito extraño, no sin turbarse, entrar y rebotar con agilidad midiendo piso y pared, pared y piso, hasta perder el impulso y rodar a sus pies, como un pajarito muerto. ¡Lo sobrenatural! Un escalofrío le cepilló la espalda.
El corazón le daba martillazos, como a la Virgen desustanciada en presencia del Arcángel. Poco, necesitó, sin embargo, para recobrarse y reír entre dientes de la pelotita. Sin cerrar el libro ni levantarse de su asiento, agachóse para tomarla del suelo y devolverla, y a devolverla iba cuando una alegría inexplicable le hizo cambiar de pensamiento: su contacto le produjo gozos de santo, gozos de artista, gozos de niño...
Sorprendido, sin abrir bien sus ojillos de elefante, cálidos y castos, la apretó con toda la mano, como quien hace un cariño, y la dejó caer en seguida, como quien suelta una brasa; mas la pelotita, caprichosa y coqueta, dando un rebote en el piso, devolvióse a sus manos tan ágil y tan presta que apenas si tuvo tiempo de tomarla en el aire y correr a ocultarse con ella en la esquina más oscura de la celda, como el que ha cometido un crimen.
Poco a poco se apoderaba del santo hombre un deseo loco de saltar y saltar como la pelotita. Si su primer intento había sido devolverla, ahora no pensaba en semejante cosa, palpando con los dedos complacidos su redondez de fruto, recreándose en su blancura de armiño, tentado de llevársela a los labios y estrecharla contra sus dientes manchados de tabaco; en el cielo de la boca le palpitaba un millar de estrellas. . .
—¡La Tierra debe ser esto en manos del Creador! —pensó.
No lo dijo porque en ese instante se le fue de las manos —rebotadora inquietud—, devolviéndose en el acto, con voluntad extraña, tras un salto, como una inquietud.
—¿Extraña o diabólica?...
Fruncía las cejas —brochas en las que la atención riega dentífrico invisible—y, tras vanos temores, reconciliábase con la pelotita, digna de él y de toda alma justa, por su afán elástico de levantarse al cielo.
Y así fue como en aquel convento, en tanto unos monjes cultivaban las Bellas Artes y otros las Ciencias y la Filosofía, el nuestro jugaba en los corredores con la pelotita.
Nubes, cielo, tamarindos. . . Ni un alma en la pereza del camino. De vez en cuando, el paso celeroso de bandadas de pericas domingueras comiéndose el silencio. El día salía de las narices de los bueyes, blanco, caliente, perfumado.
A la puerta del templo esperaba el monje, después de llamar a misa, la llegada de los feligreses jugando con la pelotita que había olvidado en la celda. ¡Tan liviana, tan ágil, tan blanca!, repetíase mentalmente. Luego, de viva voz, y entonces el eco contestaba en la iglesia, saltando como un pensamiento:
¡Tan liviana, tan ágil, tan blanca!. .. Sería una lástima perderla. Esto le apenaba, arreglándoselas para afirmar que no la perdería, que nunca le sería infiel, que con él la enterrarían. . ., tan liviana, tan ágil, tan blanca . . .
¿Y si fuese el demonio?
Una sonrisa disipaba sus temores: era menos endemoniada que el Arte, las Ciencias y la Filosofía, y, para no dejarse mal aconsejar por el miedo, tornaba a las andadas, tentando de ir a traerla, enjuagándose con ella de rebote en rebote..., tan liviana, tan ágil, tan blanca . . .
Por los caminos—aún no había calles en la ciudad trazada por un teniente para ahorcar— llegaban a la iglesia hombres y mujeres ataviados con vistosos trajes, sin que el religioso se diera cuenta, arrobado como estaba en sus pensamientos. La iglesia era de piedras grandes; pero, en la hondura del cielo, sus torres y cúpula perdían peso, haciéndose ligeras, aliviadas, sutiles. Tenía tres puertas mayores en la entrada principal, y entre ellas, grupos de columnas salomónicas, y altares dorados, y bóvedas y pisos de un suave color azul. Los santos estaban como peces inmóviles en el acuoso resplandor del templo.
Por la atmósfera sosegada se esparcían tuteos de palomas, balidos de ganados, trotes de recuas, gritos de arrieros. Los gritos abríanse como lazos en argollas infinitas, abarcándolo todo: alas, besos, cantos. Los rebaños, al ir subiendo por las colinas, formaban caminos blancos, que al cabo se borraban. Caminos blancos, caminos móviles, caminitos de humo para jugar una pelota con un monje en la mañana azul. . .
—¡Buenos días le dé Dios, señor!
La voz de una mujer sacó al monje de sus pensamientos. Traía de la mano a un niño triste.
—¡Vengo, señor, a que, por vida suya, le eche los Evangelios a mi hijo, que desde hace días está llora que llora, desde que perdió aquí, al costado del convento, una pelota que, ha de saber su merced, los vecinos aseguraban era la imagen del demonio...
(... tan liviana, tan ágil, tan blanca. . .)
El monje se detuvo de la puerta para no caer del susto, y, dando la espalda a la madre y al niño, escapó hacia su celda, sin decir palabra, con los ojos nublados y los brazos en alto.
Llegar allí y despedir la pelotita, todo fue uno.
—¡Lejos de mí, Satán! ¡Lejos de mí, Satán!
La pelota cayó fuera del convento—fiesta de brincos y rebrincos de corderillo en libertad—, y, dando su salto inusitado, abrióse como por encanto en forma de sombrero negro sobre la cabeza del niño, que corría tras ella. Era el sombrero del demonio.
Y así nace al mundo el Sombrerón.
Fuente: Libro de "Leyendas de Guatemala" (1930)

jueves, julio 13, 2006

La Llorona


La Llorona es una de las leyendas con más fuerza en nuestro país. Hoy día su presencia sigue causando tanto pavor como hace siglos. La gente del pueblo no duda en afirmar su existencia e incluso los más instruidos temen objetar algo ante quien afirma haberla visto, pues está tan imbuida en el pensar del guatemalteco que forma parte misma de su existencia y se le otorga el carácter de realidad. Tenemos un gran número de versiones sobre su presencia y lo que la obliga a lanzar ayes lastimeros por la noche, pero lo que nadie puede negar es que ha trascendido las barreras del espacio y el tiempo hasta llegar a ser parte de la idiosincrasia de un pueblo. Es lo cotidiano de lo sobrenatural y la representación de la desesperanza.

La leyenda

"…Una mujer, envuelta en un flotante vestido blanco y con el rostro cubierto con velo levísimo que revoleaba en torno suyo al fino soplo del viento, cruzaba con lentitud parsimoniosa por varias calles y plazas de la ciudad, unas noches por unas, y otras, por distintas; alzaba los brazos con desesperada angustia, los retorcía en el aire y lanzaba aquel trémulo grito que metía pavuras en todos los pechos. Ese tristísimo ¡ay! mis hijos... Levantábase ondulante y clamoroso en el silencio de la noche, y luego que se desvanecía con su cohorte de ecos lejanos, se volvían a alzar los gemidos en la quietud nocturna, y eran tales que desalentaban cualquier osadía.

Así, por una calle y luego por otra, rodeaba las plazas y plazuelas, explayando el raudal de sus gemidos; y, al final, iba a rematar con el grito más doliente, más cargado de aflicción, en la Plaza Mayor, toda en quietud y en sombras. Allí se arrodillaba esa mujer misteriosa, vuelta hacia el oriente; inclinábase como besando el suelo y lloraba con grandes ansias, poniendo su ignorado dolor en un alarido largo y penetrante; después se iba ya en silencio, despaciosamente, hasta que llegaba al lago, y en sus orillas se perdía; deshacíase en el aire como una vaga niebla, o se sumergía en las aguas (…) No sólo por la ciudad de Santiago de los Caballeros andaba esta mujer extraña, sino que se la veía en varias ciudades de la Guatemala de antaño.

Atravesaba, blanca y doliente, por los campos solitarios; ante su presencia se espantaba el ganado, corría a la desbandada como si lo persiguiesen; a lo largo de los caminos llenos de luna, pasaba su grito; escuchábase su quejumbre lastimera entre el vasto rumor del mar de los árboles de los bosques; se la miraba cruzar, llena de desesperación, por la aridez de los cerros, la habían visto echada al pie de las cruces que se alzaban en las montañas y senderos; caminaba por veredas desviadas, y sentábase en una peña a sollozar; salía misteriosa de las grutas, de las cuevas en que vivían las feroces animalias del monte; caminaba lenta por las orillas de los ríos, sumando sus gemidos con el rumor sin fin de las aguas…

Fuente: Libro de "Leyendas de Guatemala" (1930)

El cadejo



El cadejo es el espíritu que cuida el paso tambaleante de los borrachos, "es un animal en forma de perro, negro, lanudo, con casquitos de cabra y ojos de fuego". Su trabajo es perseguir o cuidar a los bolos que les gusta mucho el guaro y se quedan tirados en la calle, según la leyenda hay dos tipos de cadejos uno malo y uno bueno, el malo es el de color negro, y el bueno de color blanco. Aunque según las personas que les han visto siempre ven a los dos, pero siempre el negro mas inquieto y distante y el bueno echado cerca de la persona, resguardándola del cadejo malo

Hay que tener cuidado aunque sea un espíritu protector porque al beber demasiado y muy frecuente, "el Cadejo lo puede trabar, pues si se lo encuentra a uno tirado y le lame la boca, ya lo jodió para siempre, pues entonces uno jamás se compone". El Cadejo acostumbra seguir por nueve días al hombre al que le lamió la boca y no lo deja en paz.

La leyenda.

1) Hubo un joven que era muy trasnochador. Se llamaba Carlos Roberto y era guardián de un terreno. Siempre que regresaba ya muy entrada la noche, encontraba un perro blanco enfrente de su puerta. Era grande y peludo, pero nunca dejaba que Carlos se le acercara. El perro al ver que él entraba a su casa se sacudía, daba vuelta y desaparecía. Y esto sucedía todas las noches que Carlos llegaba muy tarde a su casa. Un día de tantos, Carlos quiso seguirlo para verlo de cerca y de donde venía, pero nunca lo logro alcanzar.

Alguien le dijo que era El Cadejo, y que cuidaba de su mujer y sus hijos cuando el no estaba.Este es el Cadejo bueno, el que anda y cuida a las mujeres, porque el Cadejo negro es que siempre anda detrás de los hombres que están borrachos

2) Hace tiempo, cuando don Héctor estaba en la estudiantina de la iglesia, salía con sus amigos a dar serenatas por todas las calles. Y una de estas veces le paso algo inexplicable.
Ya venían de regreso de una serenata, y durante el camino de regreso, todos los muchachos se iban quedando en calles distintas, para ir a sus casas. Ya solo quedan don Héctor y don Felipe, al pasar por el parque, se les pegó un perro negro de gran tamaño y con los ojos rojos; empezaron a caminar más rápido, pero el perro no de perdía. Ya los dos se empezaron a sentir cansados de caminar, al llegar a la casa de don Felipe, se entraron los dos y cerraron rápido la puerta, entonces aquel perro empezó a empujar la puerta con los cascos de sus patas, la mama de aquel joven salió con un crucifijo y le hizo la señal de la cruz, después de esto, el perro desapareció. Don Héctor decía que el Cadejo se los quiso llevar.

3) José había estado chupando con sus amigos durante todo el día, y ya entrada la noche estaba tan bolo que se quedó tirado en una calle. En horas de la madrugada, ya medio bueno, se estaba tratando de parar, cuando vio un perro negro muy lanudo que le paso la lengua por la boca. Con mucho trabajo se logro parar, y se fue como pudo se fue caminando por todas la calles; detrás de él iba el perro, que hacia ruido con sus casquitos de cabra. En el tanque de San Gaspar uno hombres quisieron robarle a José, pero el gran perro lo defendió y lo siguió hasta dejarlo en la puerta de su casa. Después de ese día el perro lo siguió durante nueve noches seguidas. Porque cuando el Cadejo, le lame la boca a uno le sigue por nueve días. Y también uno nunca más deja de tomar, por eso José se murió por bolo.

Fuente:
Libro de "Leyendas de Guatemala" (1930)

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